lunedì 22 giugno 2009

Hace un calor...

Bueno, al final ayer empezó oficialmente el verano. Y se siente... El termómetro no baja mas de 33 °, las piernas están pesadas como dos troncos y la fatiga agobia, incluso si intentas moverte lo menos posible. En estas condiciones se hace difícil acercarse a la cocina para preparar platos elaborados, mejor optar por algo fresco, rápido, ligero y que no olvide – por supuesto – el sabor.
Es decir, mejor aplazar la sesión de cocina a la noche, cuando la temperatura baja unos grados, un azul profundo y tibio se extiende en el cielo y, a veces, sopla una brisa agradable. En espera que llegen esos momentos, cuando andar sin rumbo y dirección por las calles de Madrid se convierte casi en una forma de meditación cósmica y preparatoria, ahora sí!, de la cena, rompemos el ayuno con una ensalada de hortalizas frescas y pescado crudo, o casi: el excelente bacalao que Rosa llevó hace unos dias desde Barcelona. Una nueva propuesta para comer este pescado, hace tiempo considerado comida pobre, pero saboroso y sin duda versátil.

Ensalada fría de calabacines y bacalao



(para 2 personas)
1 calabacín
400 gramos de bacalao remojado
2 tomates
2 cucharaditas de almendras molidas
40 g di rúcula
aceite extra virgen
1/2 cucharadita de semilla de hinojo
sal

Cortar la punta y el rabo del calabacín bien lavado, luego rallarlo en un bol grande; lavar y cortar tambien los tomates y condimentar las hortalizas con sal.
Deshilachar el bacalao ya remojado durante unos dias y añadirlo a las verduras crudas, añadir tambien media cucharadita de semillas de hinojo y remover para que se mezclen bien los sabores.
Preparar el aliño: en una procesadora poner la rúcula bien lavada y secada, las almendras molida, una pizca de sal y abundante aceite, luego procesar hasta lograr una salsa homogénea y fluida. Vertir el aliño sobre la ensalada de calabacines y bacalao, mezclar bien y mantener en el frigorífico hasta el momento de llevar a la mesa.
(cuando se va a enplatar, añadir un hilo de aceite extravirgen y, si os gusta, otra pizca de semillas de hinojo).

In italiano per favore

Ma che caldo fa...

Ebbene sì: ieri è ufficialmente cominciata l'estate. E si sente. Il termometro non scende al di sotto dei 33 °, le gambe si fanno più pesanti e la stanchezza è come una cappa opprimente, anche se ci si muove il meno possibile. In queste condizioni diventa difficile mettersi ai fornelli per preparare piattini elaborati, meglio optare per cose fresche, veloci e leggere, senza scordare il gusto. Meglio rimandare la food session più seria alla sera, quando la temperatura scende di qualche grado, un manto blu profondo si distende tiepido nel cielo e, a volte, soffia una piacevole brezza. Nell'attesa che arrivi quel momento, quando passeggiare senza meta e senza senso per le strade di Madrid diventa quasi una forma di meditazione cosmica e preparatoria alla cena vera e propria, rompiamo il digiuno con un'insalatina fresca di verdure e pesce crudo, o quasi: l'ottimo baccalà sotto sale che Rosa ha portato da Barcellona. Un'idea in più per consumare questo pesce un tempo bistrattato e considerato "povero", ma sicuramente gustoso e versatile.

Insalatina fresca fresca di zucchine e baccalà




(per 2 persone)
1 zucchina
400 g di baccalà già ammollato
2 pomodori ramati
2 cucchiaini di mandorle macinate
40 g di rucola fresca
olio extravergine
semi di finocchio
sale

Spuntate la zucchina e grattugiatela, disponendola in una ciotola abbastanza capiente; lavate e tagliate a spicchi anche i pomodori, quindi salate. Sfilacciate il baccalà crudo e aggiungetelo alle verdure, insaporite con un mezzo cucchiaino di semi di finocchio e mescolate.
A parte, fate un pesto fluido frullando la rucola ben lavata e asciugata con le mandorle macinate finissime, un pizzico di sale e abbondante olio extravergine. Versate il pesto sull'insalata, mescolate bene per insaporire e conservate in frigorifero fino al momento di servire (quando impiattate, aggiungete un filo d'olio crudo e, se vi piacciono, un altro pizzico di semi di finocchio).

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